| Sociedad:GUILLERMO CROISSIER NARANJO, ‘SAVIA JOVEN’ EN LA DIRECTIVA DEL METROPOLE |
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| domingo, 14 de febrero de 2010 | |||
“El Club requiere de un modelo de gestión exigente y moderno como el actual”
Nuestro protagonista no olvida todo lo que le ha aportado la entidad metropolista y, actualmente, intenta plasmar todo el amor que profesa por sus colores trabajando desde la Junta Directiva. Guillermo Croissier es uno de los miembros más jóvenes del equipo directivo del Metropole, que se ve enriquecido con la concepción moderna y funcional de gestión que aporta su opinión, sin duda de mucho prestigio. - Desde su óptica de directivo, ¿piensa que una entidad como el Metropole se escapa, en cuanto a la gestión, de los parámetros de una institución deportiva y social tradicional? -Sin duda alguna, el desarrollo que ha alcanzado el Club en los últimos años requiere de un modelo de gestión acorde con su dimensión actual. El Metropole hoy es la suma de una masa social de más de seis mil socios, una plantilla laboral superior a las 75 personas, un grupo de unos 850 deportistas y un presupuesto superior a los cuatro millones de euros anuales. Como ve son cifras importantes. La gestión de todos estos recursos no se puede improvisar, debe delegarse en un equipo profesional, competente y estable, que se dedique a ello a tiempo completo. Por las cifras vistas, es obvio resaltar la importancia de los recursos humanos, que han sido adaptados a nuestras actuales necesidades tanto en cantidad como en preparación. -¿Qué aspectos resaltaría de la gestión de una institución con tanta masa social, donde conviven y se aúnan tantas voluntades y opiniones? -La labor fundamental de la Junta Directiva es actuar como nexo de unión entre la voluntad de los socios y la gestión de los recursos del Club. Debe fijar las principales líneas estratégicas de actuación del Club según las inquietudes de los socios, debe elegir entre distintas posibilidades de actuación y atribuir prioridades a la satisfacción de unas necesidades frente a otras, todo ello en función de las demandas de los socios o de la capacidad financiera en cada momento. -¿Percibe, desde su perspectiva, que esa labor de eslabón de la Junta Directiva está bien valorada por los socios? -Entiendo que sí. Estos años se han realizado una serie de inversiones que han venido a dar respuesta a muchas de las inquietudes de los socios en todos los ámbitos de la vida del Club, no solo el deportivo. Creo que se han logrado conjugar razonablemente los objetivos deportivos con una rica propuesta social y cultural. Se ha demostrado con éxito en los últimos años lo acertado de combinar el deporte con un amplio abanico de conferencias, exposiciones, fiestas, conciertos, etcétera. Espero que nuestros socios valoren positivamente nuestra apuesta decidida por las áreas sociales, lúdicas y culturales, lo que es perfectamente compatible con nuestros objetivos deportivos. Ya sabe, ‘mens sana in corpore sano’. - Desde sus comienzos hasta ahora, ¿considera que la figura del Metropole se ha ido implantando con más fuerza en la sociedad isleña? -Sin lugar a dudas, esta entidad ha ganado en prestigio social y en afirmación de sus valores en la sociedad canaria. Su imagen corporativa se ha revalorizado de forma equivalente. Esto es algo que se percibe con claridad a nivel de relaciones con las instituciones regionales de todos los ámbitos; y también con la relevancia mediática del Metropole, que ha incrementado su presencia en los diferentes medios de comunicación de forma exponencial. -Y por las diferentes actuaciones que se han llevado a cabo, como en el caso de las infraestructuras, la Junta Directiva no ceja en ese empeño de convertir al Metropole en una entidad viva y moderna preparada para afrontar con garantías el futuro. -Como usted dice, en estos últimos años se viene realizando un proceso profundo de modernización de nuestros activos. Nuestras instalaciones no resistían la comparación con ningún otro Club con una masa social similar, literalmente se estaban cayendo y renovar era más una obligación. Se han diseñado unas instalaciones acorde con nuestras necesidades y con previsión de durabilidad en el tiempo. Esto es un claro ejemplo de nuestra apuesta decidida por el futuro. Además, todo este esfuerzo inversor se ha realizado con un control minucioso del presupuesto, los continuos superávit anuales así lo ponen de manifiesto. Me atrevo a decir que nuestros socios, en comparación con los de otras instituciones de nuestras características, disfrutan de mayores servicios y de más instalaciones por una cuota social inferior. -¿Cuéntenos cómo surgió su relación con el Metropole y cómo se desarrollaron sus inicios en la entidad? - Estudié en el Colegio Claret. Allí teníamos piscina y los entrenamientos los llevaba don Julio Cabrera. Él fue quien me invitó a unirme al Metropole y a entrenarme en estas instalaciones. -¿Qué recuerda de aquella época? -Los recuerdos son principalmente positivos. Por un lado, recuerdo la voluntad, el esfuerzo y el espíritu de sacrificio que conlleva la práctica de una disciplina deportiva de competición. Sin duda, son hábitos que ayudan a forjar el carácter de las personas, aunque desgraciadamente hoy no estén muy reconocidos o valorados. También haces una colección de amigos con los que te une un vínculo muy estrecho. El ambiente era fenomenal. Por otro lado, he de reconocer que a veces los entrenamientos se hacían interminables. Cansado o con un mal día, te ponías el bañador y al agua a nadar. No había excusas. -¿Qué valores personales aportó la filosofía del Metropole a su crecimiento personal en la juventud? -Los ya citados anteriormente: disciplina, constancia, capacidad de sufrimiento… En la vida, cualquier cosa que valga la pena precisa de esfuerzo propio, constancia y tenacidad. La lotería tiene una probabilidad ínfima, despreciable estadísticamente. El esfuerzo personal, por el contrario, tiene un porcentaje de éxito prácticamente del 100%. Hoy que vivimos en una sociedad hedonista, escasa de valores o de reconocimiento al mérito, ver cómo deportistas jóvenes dedican horas, días, meses y años a una actividad y obtienen el reconocimiento debido es digno de destacar. Al final se obtiene una moraleja que no ha variado en siglos: el esfuerzo tiene recompensa. - Comparando su época con la actual, ¿nota muchas diferencias entre una y otra a nivel deportivo?, ¿sigue siendo la natación canaria tan pujante? -Creo que la natación canaria siempre ha tenido una presencia importante en España. Vivimos en un mundo mediático y todo parece estar más expuesto al público en general. Éxitos y fracasos. Las actividades deportivas se convierten en espectáculos, en acontecimientos. Pero salvando las lógicas distancias, la vida sigue igual. -¿En qué medida disfruta ahora de las instalaciones del Metropole, practica deporte a menudo? -Siempre he hecho deporte. Desde que dejé la natación no me dedico a nada especialmente, necesito estar continuamente cambiando de actividad, pero siempre activo. Nado, juego al tenis, corro, hago pesas, monto en bici, navego… De todo un poco y de todo cerca del Metropole. A estas alturas no pienso ser campeón del mundo de nada, así que lo único que busco es disfrutar y estar en forma.
JOSE ANTONIO CABRERA
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